miércoles, 5 de septiembre de 2012

Salir


El agua ya no me sacia y la ansiedad me come por dentro, hierve mi cuerpo a cada minuto, explota mi cabeza a cada pensamiento, y en ocasiones ya ni siquiera hay lamento, el frío me ha transformado, y llamarme la princesa del hielo, porque soy el más duro invierno, deje de sentir mi piel, era cálida, suave podría decir incluso hermosa, pero se congelo de la noche a la mañana, todo se enfrío, y ahora solo siento escarcha en mi interior. Pensaba que la barrera de hielo me haría indestructible, pero mis propios muros se han encargado de hacerme impredecible, nadie es capaz de imaginar mis pensamientos, nadie es capaz de conocerme y yo no me veo capaz de salir de mi propio glacial, en ocasiones ni quiero, no me apetece volver andar por el exterior, no quiero obstáculos, no quiero dolores ajenos, no quiero coser más heridas con mis propios medios… A veces me tiembla el alma, tirita y me grita “sácame de esta tormenta, sácame de tu propia oscuridad, busca el sol que amaste, busca el instante que te rompió, destrúyelo y vuelve a reflejar la estrella sus rallos en tu cara, derrítete, redescúbrete, encuéntrate, pero sal ya de este frío que me terminará por congelar a mi también, y entonces, entonces estarás perdida”.